Citlalli Ramírez, 26. México


por | Jun 28, 2021

Esta historia fue realizada con el apoyo del Pulitzer Center on Crisis Reporting y el Instituto de Prensa y Sociedad.

Después de casi cuatro años de trayectoria en los medios de comunicación, Citlalli Ramírez hizo un cambio en su carrera profesional y se dirigió hacia el área de marketing digital. Pero después de trabajar varios meses en una de estas empresas, descubrió una práctica en el nuevo ámbito que no esperaba encontrar.

Citlalli es una trabajadora activa en el área metropolitana de Monterrey. Se inscribió al sistema de Afores en marzo 2016, cuando tuvo su primer empleo en una televisora de la ciudad.

Al cambiar de trabajo a una agencia de mercadotecnia en 2019, le prometieron registrarla[1]  en el Instituto Mexicano del Seguro Social, mediante el cual una combinación del dinero de empleados, de la empresa y del gobierno llega a las Afores, que fungen como un ahorro que se otorga a una persona cuando logra pensionarse después de 1,250 semanas cotizadas; es decir, semanas en que el patrón aporta al IMSS.

Después de una consulta en línea, ella encontró que no estaba registrada con su empleo actual. Citlalli narró la respuesta de la contadora de la empresa: [2] “Yo no puedo meter a todos en el IMSS al 100 (%), porque si lo hago, la empresa dura un mes y cierra”.

Ella fue dada de alta en sus últimos tres meses de trabajo, pero ocho de ellos se perdieron, y parte del dinero que recibirá en su vejez, también. Además, en este último plazo, su empleo cotizó al seguro la mitad de lo que realmente ganaba por día.

Citlalli vive con sus padres en el municipio de Guadalupe y aporta dinero a su hogar. Hace tiempo enfrentaba problemas de salud, los cuales generaban gastos. “No me podía dar el lujo de no tener un seguro”, cuenta.

Ahora, tiene otro empleo en marketing, pero recibe dos pagos de montos distintos; uno de ellos es por outsourcing, un esquema que permite a empresas recurrir a malas prácticas y no cotizar al IMSS. De acuerdo con sus cálculos, el pago más bajo sería el cotizado, por lo que su futura pensión disminuye.

Con lo poco que puede obtener para subsistir durante su vejez, Citlalli ha llegado a pensar en un plan alterno: abrir un negocio para poder sobrevivir.